La contaminación en general afecta a nuestros recursos naturales: aire, suelos y agua.
Contaminación del agua: se genera por bacterias, virus, protozoarios y parásitos que entran a las aguas provenientes de desechos orgánicos; por ácidos, petróleo, plásticos, plaguicidas y detergentes, que amenazan la vida acuática.
Contaminación del aire: se ocasiona principalmente por los procesos industriales que implican combustión, así como por los automóviles y calefacciones residenciales, pues generan dióxido y monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y azufre. Los aerosoles también son fuente de contaminación.
Contaminación del suelo: se da por la aplicación de pesticidas, filtraciones de rellenos sanitarios o acumulación directa de productos industriales, así como por los derivados de petróleo, como los solventes, pesticidas y otros metales pesados. Sin embargo, la basura es la principal fuente de contaminación.
Contaminación lumínica: es el aumento del brillo del cielo nocturno por reflexión y difusión de la luz artificial en los gases y en las partículas del aire, hasta el punto de desaparecer la visibilidad de las estrellas.
Contaminación acústica: hace referencia al ruido, sonidos excesivos y molestos, provocados por actividades como el tráfico, las industrias, los aviones, etc., produciendo efectos negativos en la salud de la gente.
Contaminación visual: es todo aquello que afecta o perturba la visualización de un sitio que rompe la estética de una zona o paisaje, como los rayones en las paredes de las ciudades.
Las grandes ciudades suelen tener todos estos problemas de contaminación por su gran ajetreo y vida cotidiana que hay en ellas. ¡Ayúdalas! No produzcas ruidos, no tires basura, disminuye el uso de tu automóvil y consumo de productos tóxicos.
Detente a pensar por un sólo momento en tu país, en tu ciudad y en tu futuro, si no hacemos cambios en nuestra forma de actuar con el medio ambiente, tendremos muy poco tiempo de disfrutar lo que nos ha regalado. ¡Aplícate! Por un México Limpio.